Impacto de la edad sobre la fertilidad

Impacto de la edad sobre la fertilidad

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Precio:
20€

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Puntuación:
5
Analizado el 28 marzo, 2017
Última edición:28 marzo, 2017

Reseña:

La presente tesina pretende proporcionar información sobre la influencia de la edad en la fertilidad femenina mediante la revisión de la evidencia científica publicada con el fin de ampliar los conocimientos sobre el impacto que supone la edad sobre la fertilidad, así como mostrar los riesgos que existen en el embarazo como motivo de la edad avanzada. Los datos estudiados muestran que la edad avanzada conlleva un descenso progresivo de la fertilidad, así como aumenta el riesgo de aborto espontáneo, aneuploidías fetales y mayores complicaciones obstétricas y perinatales.

Son muchos los factores que afectan la fertilidad de una pareja, y la edad, uno de ellos, pasa a ser uno de los más estudiados por su importancia dentro de la vida moderna de las sociedades de nuestros países. Con esto, nos referimos principalmente a la decisión que toman las mujeres de retrasar su embarazo, sea para culminar sus estudios, adquirir estabilidad financiera o cualquier otro motivo que afecte en estas decisiones. Este aumento de edad está condicionado por la situación socioeconómica del país, ya que la mujer retrasa la búsqueda de un hijo hasta que su situación familiar y laboral es lo más estable posible.

Diversos estudios subrayan que este hecho lleva consigo un progresivo descenso de la fertilidad y un incremento gradual de las complicaciones durante el embarazo, y de alteraciones en el desarrollo del hijo, y su futura fertilidad, si los óvulos envejecidos llegaran a ser fecundados.

Las pacientes de edades comprendidas entre finales de 30 y 40 años que desean embarazos han aumentado en los últimos años y el 20% de las mujeres inician la búsqueda de hijos después de los 35 años.

La confianza en que las técnicas de reproducción asistida solucionan los posibles problemas trae como resultado que cada vez son más las parejas que retrasan la edad de concepción de su primer hijo hasta después de los 30 años. Incluso, algunas mujeres han conservado sus oocitos congelados antes de los treinta años para acudir más tarde a las técnicas de FIV para su primer hijo.

La influencia negativa de la edad sobre la fertilidad de la mujer se pone de manifiesto al analizar los datos clínicos de los programas de reproducción asistida. En los ciclos de inducción de la ovulación e inseminaciones artificiales, tanto del cónyuge como con donante, las tasas de embarazo caían de 16% a 5% cuando comparábamos las pacientes menores de 35 años con las mayores de 40 años.

Es importante que las mujeres conozcan que la edad afecta, y mucho, la posibilidad de concebir y tener un niño sano. Igualmente, es importante que conozcan las diferentes opciones diagnósticas y terapéuticas que se ofrecen. Todos los análisis son válidos para explicar la importancia de la edad en la creciente pobreza reproductora de nuestra especie. Al margen del respeto por decisiones personales de cada pareja, debemos asimilar la magnitud del problema e intentar solucionar el mismo, sensibilizando a la sociedad y buscando mecanismos para lograr que parejas jóvenes no retrasen el deseo de embarazo a lograr un embarazo saludable.

Son muchos los estudios que demuestran las alteraciones que conlleva el envejecimiento sobre los ovarios, igualmente sobre el eje hipotálamo-hipófisis-gónada, y por otro lado, a medida que las mujeres se acercan a la treintena, aumenta la posibilidad de algunas enfermedades que pueden afectar la fertilidad, como la endometriosis y la exposición a factores ambientales, ocupacionales o infecciosas, que pueden alterar la misma.

El envejecimiento, en sí mismo, afecta la fertilidad; mencionando el envejecimiento del sistema reproductor como un factor y el aborto espontáneo, otro. Es aceptado de forma mundial, que la fertilidad de la mujer disminuye gradualmente a partir de los 35 años, pasándose una fecundidad mensual de 8% a un 3% a los 38 años. A esta edad, el porcentaje de mujeres definitivamente estériles puede llegar a un 50%.

El factor masculino, en general, se creía no se alteraba hasta muy pasados los 50 años, sin embargo en un estudio reciente, se introduce la edad paterna ≥40 años como un factor de riesgo para infertilidad. Este análisis retrospectivo, donde se estudiaron los registros de países como Dinamarca, Italia, España y Alemania, se realizó en base a 6188 mujeres, las cuales se dividieron por grupos de edad así como su pareja y se evidenció que las mujeres jóvenes con parejas mayores de 40 años tenían más riesgo de infertilidad que los otros grupos. Otros estudios han demostradoque la edad de la mujer afecta directamente a la capacidad de concebir a lo largo de los años, mientras que la edad del varón sólo afecta cuando la mujer es mayor de 35 años, lo que confirma que la capacidad reproductiva de una pareja está determinada principalmente por la edad de la mujer.

En 2013, Gonzalo y cols realizaron una revisión para determinar hasta que edad una mujer puede, espontáneamente y con sus propios óvulos, concebir y tener un parto. La edad máxima encontrada en la literatura es de 52 años.

Según García Velasco y cols, 2012, la tasa de embarazo por FIV disminuye cuando los ovocitos son añosos; sin embargo, cuando los embriones son procedentes de ovocitos de mujeres jóvenes y transferidos en mujeres jóvenes y añosas, las tasas de embarazo fueron similares. Las altas tasas de gestación y embarazo conseguidas en mujeres añosas que recibieron ovocitos donados de mujeres jóvenes nos sugiere que los factores uterinos no intervienen en la caída de la fecundidad con la edad. Con ovocitos donados se logran tasas de gestación mayores del 65% y tasas de implantación alrededor del 40%.

Al analizar los ciclos de FIV, las pacientes de más edad presentaban tasas de cancelación por mala respuesta más elevadas, niveles más bajos de estradiol y se recuperaron menos ovocitos de ellas. A pesar de esto, las tasas de fecundación no mostraron diferencias significativas, pero si había diferencias en el número total de embriones disponibles para transferir o congelar. Igualmente, las tasas de embarazo y de implantación empeoraban de forma significativa y progresiva a medida que la edad de la paciente avanzaba.

Hoy podemos confirmar la implicación de la calidad ovocitaria y su relación directa con la edad materna en el resultado del desarrollo embrionario, lo que sugiere aplicar técnicas como el DGP para la evaluación cromosómica de embriones en mujeres añosas, así como aconsejar la donación de ovocitos que han probado ser igual de efectivos que con ovocitos propios de mujeres jóvenes. Según los datos auditados publicados por IVI España en 2011, en ciclos de DGP en pacientes añosas comparados con ciclos de mujeres jóvenes a las cuales se le realizó DGP, el porcentaje de embriones anormales es de 67,1%, el doble a series descritas en mujeres jóvenes, que ronda el 33,3%.

La causa subyacente que relaciona la infertilidad en la mujer con el aumento de la edad, es posiblemente el envejecimiento de sus óvulos, ya que su maduración se realiza siguiendo su reloj biológico. Al inicio de la vida fetal, se producen por mitosis un total de 6-7 millones de oogonias, y desde este momento se inicia la disminución paulatina hasta que al inicio de la pubertad sólo se cuenta con 300,000 de éstas. Son los restantes 35-40 años fértiles, en los cuales sólo 400-500 óvulos serán ovulados, en los que se pierde progresivamente la dotación folicular. La fertilidad femenina comienza a declinar muchos años antes del inicio de la menopausia, a pesar de la continuidad de ciclos ovulatorios regulares. Existe un proceso de reducción de las células germinales, que persiste durante toda la vida reproductiva de la mujer. En la segunda mitad de los treinta se inicia la transición perimenopáusica. La edad en la cual ocurre la menopausia refleja muy seguramente la depleción completa de la dotación folicular ovárica. El número de folículos ováricos (reserva ovárica) y la calidad de los oocitos van disminuyendo con la edad.

En conclusión, la fecundidad femenina tiene un estricto reloj biológico por lo que la edad tiene una marcada influencia en la infertilidad, debido fundamentalmente al envejecimiento de los oocitos y a la disminución de la reserva ovárica.


Este artículo está basado en la tesina realizada por Virginia Ezquerro Cordón para el Experto Universitario en Enfermería Obstetrico-Ginecológica realizado en Formación Alcalá.

0 0 348 28 marzo, 2017 Tesinas marzo 28, 2017
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Acerca del autor

Virginia Ezquerro Cordón Diplomada Universitaria en Enfermería por la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de Zaragoza en 2001. Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona) en 2008 tras la residencia efectuada en Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa” en Zaragoza. Con experiencia profesional en consulta y paritorio. Desarrollo mi actividad profesional actualmente en Hospital Reina Sofía de Tudela (Navarra)

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